domenica 30 novembre 2014

RAFAEL ALBERTI - 4 poemas y 1 vídeo tomados de “Sobre los ángeles” / 4 testi poetici e 1 video tratti da “Degli angeli”


Rafael Alberti e María Teresa León - Museo Alberti, Puerto de Santa María 

Rafael Alberti Merello nasce nel 1902 a Puerto de Santa María, vicino a Cadice, in Andalusia, passa un’infanzia tranquilla e nel 1917 si trasferisce a Madrid dove comincia la sua avventura artistica come pittore rimanendo attaccatissimo alla sua terra d’origine.
Nel 1922 i suoi lavori vengono esposti nell’ateneo di Madrid, poco dopo entrerà in contatto con gli artisti e gli scrittori nella Residencia de Estudiantes, quelli che saranno in seguito i protagonisti della Generazione del ’27.
Nel 1924, mentre è costretto a vivere nella sierra (Guadarrama y Rute) a causa di una malattia alle vie respiratorie, pubblica la raccolta di poesie “Marinero en tierra”, un canto d’amore per il mare, che vince il “Premio Nacional de Literatura”.
Nel 1927 partecipa alle celebrazioni per i trecento anni dalla morte di Luis de Góngora in omaggio al quale pubblicherà “Cal y Canto”.
Sono del 1929 le dolorose liriche “Sugli Angeli” (“Sobre los angeles”) risultato poetico di una profonda crisi personale.
Quegli anni li passa a contatto con Federico García Lorca, Salvador Dalí e Pablo Picasso, amici e compagni di strada, pubblica poi “Sermones y moradas” e “El hombre deshabitado”.
Una nuova fase inizia con l’avvento della Repubblica franchista.
Nel 1931 entra nel Partido Comunista de España (PCE), studia teatro nell’Unione Sovietica e dirige con la moglie María Teresa León, scomparsa nell’88, la rivista rivoluzionaria “Octubre” e dal ’36 al ’39 partecipa alla guerra civile nelle file repubblicane.
Nel 1939, dopo la sconfitta repubblicana, si rifugerà in Francia, poi in Argentina quindi in Italia, a Roma, nel quartiere di Trastevere (1963).
Degli anni ’60 sono i suoi “Poemi d’amore” i versi per “Roma, pericolo per i viandanti”, “Gli otto nomi di Picasso”.
Le rime “Amore in bilico” sono dedicate all’erotismo e alla donna, alla sua nuova e giovane compagna.
Rientrerà nella sua città in Spagna, solo dopo la morte di Francisco Franco, nel 1977 e nel 1990 sposerà María Asunción Mateo, di quarantaquattro anni più giovane di lui. Gli verrà conferito il Premio Cervantes.
L’ultimo rappresentante della “Generazione del ’27”, il movimento a cui appartenevano anche García Lorca e Vicente Aleixandre, muore a Puerto de Santa María, per arresto cardiaco, il 28 ottobre 1999.

Opera poetica:

Marinero en tierra, M., Biblioteca Nueva, 1925 (Premio Nacional de Literatura).
La amante, Málaga, Litoral, 1926.
El alba de alhelí, Santander, 1927 (Edición privada de José María de Cossío).
Domecq (1730-1928). Poema del Ilmo. Sr. Vizconde de Almocadén, Jerez de la Frontera, Jerez Industrial, 1928.
Cal y canto, M., Revista de Occidente, 1929.
Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos, publicado por primera vez en distintos números de La Gaceta Literaria, 1929.
Sobre los ángeles, M., CIAP, 1929.
El poeta en la calle (1931-1935), Aguilar, Madrid, 1978. Publicado por primera vez en Poesía (1924-1937).
Consignas, M., octubre de 1933.
Un fantasma recorre Europa, M., La tentativa poética, 1933.
Poesía (1924-1930), M., Ediciones del Árbol ( Cruz y Raya), 1935.
Versos de agitación, México, Edit. Defensa Roja, 1935.
Verte y no verte. A Ignacio Sánchez Mejías, México, N. Lira, 1935.
13 bandas y 48 estrellas. Poemas del mar Caribe, M., Manuel Altolaguirre, 1936.
Nuestra diaria palabra, M., Héroe, 1936.
De un momento a otro (Poesía e historia), M., Europa-América, 1937.
El burro explosivo, M., Edic. 5º Regimiento, 1938.
Poesías (1924-1937), M., Signo, 1938.
Poesías (1924-1938), Bs. As., Losada, 1940.
Entre el clavel y la espada (1939-1940), Bs. As., Losada, 1941. Dibujos de Rafael Alberti.
Pleamar (1942-1944), Bs. As., Losada, 1944.
Poesía (1924-1944), Bs. As., Losada, 1946.
A la pintura, Bs. As., Imprenta López (Edición privada).
A la pintura. Poema del color y la línea (1945-1948), Bs. As., Losada, 1948.
Coplas de Juan Panadero. (Libro I), Montevideo, Pueblos Unidos, 1949 (2ª edición ampliada). Dibujos de Toño Salazar.
Poemas de Punta del Este (1945-1956), 1era edición Seix Barral 1979, 89 páginas, ISBN 84-322-9545-0
Buenos Aires en tinta china, Bs. As., Losada, 1952. Dibujos de Attilio Rossi.
Retornos de lo vivo lejano, Bs. As., 1952.
A la pintura (1945-1952) 2ª edic. aumentada, Bs. As., Losada, 1953.
Ora marítima seguido de Baladas y canciones del Paraná (1953), Bs. As., Losada, 1953.
Redoble lento por la muerte de Stalin, (Buenos Aires, 9 de marzo de 1953). Incluido en sus Obras completas. Poesía III. Seix Barral. 2003.
Balada y canciones del Paraná, Bs. As., Losada, 1954.
Sonríe China, Bs. As., Jacobo Muchnik, 1958 (en colaboración con María Teresa León).
Poemas escénicos, Bs. As., Losada, 1962 (2ª edic. ampliada y bilingüe español/italiano).
Abierto a todas horas, M., Afrodisio Aguado, 1964.
El poeta en la calle (1931-1965), París, Librairie du Globe, 1966 (Recopilación de toda la poesía social de Alberti).
Il mattatore, Roma, Eutro edit, 1966.
A la pintura. Poema del color y la línea (1945-1967) 3ª edic. aumentada, M., Aguilar, 1968 (Prólogo de Vicente Aleixandre).
Roma, peligro para caminantes, México, Joaquín Mortiz, 1968 (2ª edición aumentada- Málaga- Litoral- 1974).
Los 8 nombres de Picasso y no digo más que lo que no digo, B., Kairós, 1970.
Canciones del Alto Valle del Aniene, Bs. As., Losada, 1972.
Disprezzo e meraviglia (Desprecio y maravilla), Roma, Riuniti, 1972 (Bilingüe italiano-español. Antología con poemas inéditos).
Maravillas con variaciones acrósticas en el jardín de Miró, B., Polígrafa, 1975.
Coplas de Juan Panadero (1949-1977), M., Mayoría, 1977.
Cuaderno de Rute (1925), Málaga, Litoral, 1977.
Los 5 destacagados, Sevilla, Calle del Aire, 1978.
Fustigada luz, B., Seix Barral, 1980.
Versos sueltos de cada día, B., Seix Barral, 1982.
Golfo de Sombras, M., Villamonte, 1986.
Los hijos del drago y otros poemas, Granada, Diputación, 1986.
Accidente. Poemas del Hospital, Málaga, Librería Anticuaria El Guadalhorce, 1987.
Cuatro canciones, Málaga, Librería Anticuaria El Guadalhorce, 1987.
El aburrimiento, 1988.
Canciones para Altair, M., Hiperión, 1989 (póstumo).

[Fonte principale per la bibliografia: http://it.wikipedia.org/wiki/Rafael_Alberti]




Nota per il lettore:
Nella fondamentale traduzione e cura di Vittorio Bodini, i versi di seguito pubblicati sono tratti dal libro:
RAFAEL ALBERTI, DEGLI ANGELI, Einaudi, Torino, 1966.





Paraíso perdido


A través de los siglos, 
por la nada del mundo, 
yo, sin sueñó, buscándote. 

Tras de mí, imperceptible, 
sin rozarme los hombros, 
mi ángel muerto, vigía. 

¿Adónde el Paraíso, 
sombra, tú que has estado? 
Pregunta con silencio. 

Ciudades sin respuesta, 
ríos sin habla, cumbres 
sin ecos, mares mudos. 

Nadie lo sabe. Hombres 
fijos, de pie, a la orilla 
parada de las tumbas, 

me ignoran. Aves tristes,
cantos petrificados, 
en éxtasis el rumbo, 

ciegas. No saben nada. 
Sin sol, vientos antiguos, 
inertes, en las leguas 

por andar, levantándose 
calcinados, cayéndose 
de espaldas, poco dicen. 

Diluidos, sin forma 
la verdad que en sí ocultan, 
huyen de mí los cielos. 

Ya en el fin de la tierra, 
sobre el último filo, 
resbalando los ojos, 

muerta en mí la esperanza, 
ese pórtico verde 
busco en las negras simas. 

¡Oh boquete de sombras! 
¡Hervidero del mundo! 
¡Qué confusión de siglos! 

¡Atrás, atrás!¡Qué espanto 
de tinieblas sin voces! 
¡Qué perdida mi alma! 

– Ángel muerto, despierta. 
¿Dónde estás? Ilumina 
con tu rayo el retorno. 

Silencio. Más silencio. 
Inmóviles los pulsos 
del sinfín de la noche. 

¡Paraíso perdido! 
Perdido por buscarte, 
yo, sin luz para siempre.



El ángel desconocido


¡Nostalgia de los arcángeles!
Yo era... 
Miradme. 

Vestido como en el mundo, 
ya no se me ven las alas. 
Nadie sabe como fuí. 
No me conocen. 

Por las calles, ¿quién se acuerda? 
Zapatos son mis sandalias. 
Mi túnica, pantalones 
y chaqueta inglesa. 
Dime quién soy. 

Y, sin embargo, yo era… 

Miradme.



Los ángeles bélicos 


(NORTE, SUR) 


Viento contra viento. 
Yo, torre sin mando, en medio. 

Remolinos de ciudades 
bajan los desfiladeros. 
Ciudades de viento sur, 
que me vieron. 

Por las neveras, rodando, 
pueblos. 
Pueblos que yo desconozco, 
ciudades del viento norte, 
que no me vieron. 

Gentío de mar y tierra, 
nombres, preguntas, recuerdos, 
frente a frente. 
Balumbas de frío encono, 
cuerpo a cuerpo. 

Yo, torre sin mando, en medio, 
lívida torre colgada 
de almas muertas que me vieron, 
que no me vieron. 

Viento contra viento.  




Los dos ángeles 


Ángel de luz, ardiendo, 
¡oh, ven!, y con tu espada 
incendia los abismos donde yace 
mi subterráneo ángel de las nieblas. 

¡Oh espadazo en las sombras! 
Chispas múltiples, 
clavándose en mi cuerpo, 
en mis alas sin plumas, 
en lo que nadie ve, 
vida. 

Me estás quemando vivo. 
Vuela ya de mí, oscuro 
Luzbel de las canteras sin auroras, 
de los pozos sin agua, 
de las simas sin sueño, 
ya carbón del espíritu, 
sol, luna. 

Me duelen los cabellos 
y las ansias. ¡Oh, quémame! 
¡Más, más, sí, sí, más! ¡Quémame! 

¡Quémalo, ángel de luz, custodio mío, 
tú que andabas llorando por las nubes, 
tú, sin mí, tú, por mí, 
ángel frío de polvo, ya sin gloria, 
volcado en las tinieblas! 

¡Quémalo, ángel de luz, 
quémame y huye



De: Sobre los ángeles, Madrid, Compañía Ibero-Americana de Publicaciones (CIAP), 1929

+++++++++++++++++++++++++++++++++ +                                     


Paradiso perduto


Lungo il corso dei secoli,
per il nulla del mondo,
io che insonne ti cerco.

Dietro di me, impercettibile,
senza sfiorarmi gli omeri,
il mio angelo morto, in vedetta.

Dove sta il Paradiso,
ombra che ci sei stata?
Mi risponde il silenzio.

Città senza risposta
fiumi senza parole, vette
senza echi, oceani muti.

Non sanno, uomini fissi,
in piedi, sulla sponda
delle immobili tombe

mi ignorano. Tristi uccelli,
canti pietrificati,
sulle estatiche rotte,

ciechi. Non sanno nulla.
Antichi venti, senza sole,
inerti, con tante leghe

da fare, calcinati
si levano, ricadono
all’indietro, poco dicono.

Diluiti, un’informe
verità in sé occultando,
fuggono da me i cieli.

Al limite terrestre,
già sull’ultimo filo,
con lo sguardo che scivola,

morta in me la speranza,
io quel portico verde
cerco nei neri abissi.

O che traforo d’ombre!
Bulicame del mondo!
Confusione di secoli!

Indietro! Che spavento
di ammutolite tenebre!
Anima mia perduta!

– Angelo morto, risvegliati!
Dove sei? Su, illumina 
col tuo raggio il ritorno. 

Silenzio.Altro silenzio. 
Senza battito i polsi 
della notte infinita. 

Paradiso perduto! 
Perduto per cercarti. 
Senza luce, io, per sempre.



L’angelo sconosciuto


Che nostalgia degli arcangeli!
Io ero…
Guardatemi

Vestito come tutti gli altri,
non mi si vedono l’ali.
Nessuno sa come fui.
Non mi riconoscono.

Per la via, chi si ricorda?
Sono scarpe i miei sandali.
La tunica mia, pantaloni
e giacca all’inglese. 
Dimmi chi sono.

Eppure io ero…

Guardatemi. 



Gli angeli guerrieri 


(NORD, SUD) 


Vento contro vento. 
Ed io nel mezzo, torre senza comando. 

Mulinelli di città 
calano dalle gole. 
Città del vento del sud, 
che mi conobbero. 

Per i nevai, paesi 
a rotoloni. 
Paesi che non conosco, 
città del vento del nord, 
che non mi conobbero. 

Ressa di mare e di terra, 
nomi, domande, ricordi, 
a faccia a faccia. 
Mucchi di freddo rancore, 
a corpo a corpo. 

Io, torre senza comando, nel mezzo, 
livida torre appesa 
a anime morte che mi conobbero, 
non mi conobbero. 

Vento contro vento. 




I due angeli 


Angelo della luce ardente, 
vieni, e con la tua spada 
dà fuoco agli abissi ove giace  
l’angelo sotterraneo delle mie tenebre. 

Che fendente nell’ombra! 
Scintille multiple, 
mi penetrano nel corpo, 
nelle ali implumi, 
in ciò che non vede nessuno, 
vita. 

Mi stai bruciando vivo. 
Vola lungi da me, Lucifero oscuro 
delle cave di pietra senz’aurora, 
dei pozzi  senz’acqua, 
dei botri senza sogno, 
ormai carbone dello spirito, 
sole, luna. 

Mi dolgono capelli 
e ansie. Oh bruciami! 
Di più, sì, sì, di più. Bruciami! 

Brucialo, angelo della luce, mio custode, 
tu che andavi piangendo fra le nuvole, 
senza di me, per me, 
freddo angelo di polvere, senza gloria, 
versato nelle tenebre! 

Brucialo, angelo della luce, 
bruciami e fuggi! 



Da: Rafael Alberti, Degli angeli, Torino, Einaudi, 1966. traduzione di Vittorio Bodini

+++++++++++++++                                                          + 




     « […] L’opera di [Rafael Alberti] è testimonianza di un senso virile del vivere, della stretta connessione tra poesia e vita, i suoi versi sono impregnati di una luminosità ‘terrestrità’. Egli avverte luci e colori, terre e fiori, distese marine con una straordinaria intensità sensoriale che si traduce in felicità espressiva, La costante della ‘visività’ nella sua poesia si avverte fin dal suo esordio, nel 1925, con Marinero En Tierra (Marinaio a terra) che lo consacrò ai lettori e alla critica per la precocità della sua maturazione, in quanto aveva dimostrato di assimilare oltre che nel campo della pittura (era anche pittore) quelle novità dell’avanguardia cubo futurista, sia i moduli stilistici e concettuali della tradizione popolare.

Alberti fu iscritto tra i protagonisti della poesia spagnola degli anni Trenta come Pedro Salinas, Jorge Gullièn, Gerardo Diego. Con essi Alberti partecipava alle istanze di rinnovamento del linguaggio poetico proprie dell’avanguardia e a una lettura dinamica della tradizione poetica spagnola con il recupero della tradizione barocca sull’esempio della poesia di Gongora.
Una costante della sua poesia che aprì poi al Surrealismo in Spagna fu quella di un linguaggio che dava forma definitiva e significante alle immagini dei sogni, delle allucinazioni come uno dei libri di liriche Degli Angeli del 1928. Gli Angeli si personificavano come creature in perenne movimento che davano vita a un itinerario poetico dominato dallo smarrimento e dall’angoscia per raggiungere la consapevolezza che solo attraverso la forza delle parole e del linguaggio esiste la libertà.

"Tu non sei sola, dice l'angelo d'amore e morte a Maddalena nell'Andrea Chenier, io raccolgo le tue lacrime, sto sul tuo cammino e ti sorreggo.Che importa se tutto intorno è fango e sangue? Io sono la vita, sono quello che fa della terra un cielo. Sono l'amore…"

Gli angeli di Rafael Alberti non sono fatti di sole parole: sono essenze, colori, pennellate su tele di dimensioni infinite. Sono angeli sconosciuti, angeli dei numeri, angeli buoni, disillusi e senza fortuna. Rabbiosi, ammuffiti, di carbone. Angeli dell'ira, vendicativi, del mistero. Angeli, avari, angeli sciocchi, angeli muti…
Sono i suoi nascosti stati d'animo, sono le creature perdute nel tempo, sono i sogni che accompagnano e sostengono le nostre azioni quotidiane.

"Stelle erranti come bambini che ignorano l'aritmetica".

E, come quei bambini, anche noi li vorremmo appena un po' magici questi angeli, e misericordiosi, affinché ciascuno di noi possa infine comprendere "il segreto notturno delle lavagne". Il poeta andaluso ha praticato la poesia come strumento di protesta contro le convenzioni della borghesia con l’idea di trasformare e cambiare il mondo. L’impegno politico-civile sarà per lui prioritario, con una efficacia espressiva e una forza d’urto così come nei versi:

“I bimbi di Estremadura/ vanno scalzi/ chi gli rubò le scarpe?”

Egli si definì un poeta intuitivo e civile e la sua stessa vita a partire dal 1931 appare proiettata verso la politica e l’attività militante, partecipando con passione alla guerra civile nelle file repubblicane. Poi venne il lungo esilio in Francia, Messico, Argentina, Italia interrotto nel 1977 dopo la morte di Francisco Franco.
In Spagna le sue poesie scritte tra il 1935 e il 1975 vennero pubblicate soltanto nel ’76 con il titolo Poesie dell’esilio e dell’attesa. In Italia è uscita nel 1997 una raccolta delle sue liriche dal titolo Poesie negli Oscar Mondadori. Al poeta Rafael Alberti è stato dato il massimo riconoscimento letterario delle lettere ispaniche con il Premio Cervantes nel 1983.
La poesia di Alberti è parola, una parola che deve essere catturata velocemente per descrivere versi d’amore:

“Se partissi amante mia, / se io partissi, / per non tornare, amante mia,
 / l’aria mi porterebbe, / amante mia, / da te.”

Il verso è attraversato dalla luce della rivelazione erotica, dai quattro elementi naturali, la poesia è respiro del mare, è vento che pettina le chiome, è descrizione pittorica:

“Non aveva la rosa compleanni o l’arcangelo. / Tutto, anteriormente al pianto e al belato. /Quando ancora la luce non sapeva/ se il mare nascerebbe maschio o femmina. / Quando il vento sognava chiome da pettinare/ e garofani il fuoco e gote da infiammare/ e l’acqua, delle labbra ferme a cui abbeverarsi. / tutto, anteriore al corpo, al nome e al tempo, / Allora, io ricordo che una volta nel cielo…”

Ecco, la poesia di Alberti ha assolto a una missione, quella di appartenere all’eternità o quantomeno a quella permanenza della poesia che come la calce (Calce e Pietra, 1929) non ha età, appartiene come asseriva un altro grande poeta della cultura ispanica-messicana Octavio Paz “alla memoria dei popoli, ma è anche quella parte segreta dell’anima di ciascun popolo nella quale, in qualche modo oscuro e ambiguo, si riflette e si profila il futuro”. » 

Rossana Tinelli [in http://www.specchiomagico.net/rafaelalberti.htm




“EL ÁNGEL DESCONOCIDO”. UNA VIDEO-LETTURA 



Franz Serrano Rodriguez legge “El ángel desconocido” di R. Alberti, 
dal libro “Sobre los ángeles” (Op. cit.) 
Musica: J.S. Bach - BWV 147 - 7 - Jesus bleibet meine Freude

[Negli anni ’70 questa Corale di Bach è stata trasposta dal cantautore Sergio Endrigo in musica leggera: dotata di un nuovo testo e col titolo “La marcia dei fiori”, il suo canto era affidato a un coro di 12 bambini. N.d.B.]



Rafael Alberti: El ángel desconocido
Lectura: Franz Serrano Rodriguez 
https://www.youtube.com/watch?v=eYksCmLA3DM









CONTATTI / CONTACTS
———————————————————
FacebookCaponnetto-Poesiaperta|Facebook  
______________________________________
______________________________________









2 commenti:

  1. lI libro “Sobre los ángeles” è a suo modo la conseguenza di una terribile crisi esistenziale emotiva e politica, una crisi nella quale Alberti scopre che, per qualche inesplicabile ragione, egli ha smarrito la fiducia in se stesso e il supporto che questa dava alla sua esistenza; che tutte le cose fino ad allora per lui portatrici di valore, quelle che lo avevano fino a ieri guidato e sostenuto, lo hanno già oggi repentinamente abbandonato; egli è stato completamente spogliato non solo dei suoi sogni e delle sue visioni, ma anche di tutto ciò che dà senso, significato, calore e sapore alla vita, Egli non sa che pensare né che fare. Ma a salvarlo verranno degli strani angeli. Sì perché gli angeli di Alberti sono potenze dello spirito, considerato in tutti i suoi possibili domìni. Ma non si tratta di angeli buoni o cattivi in se stessi, graditi oppure molesti. E non si tratta nemmeno di abitudini del pensiero oppure di emozioni, bensì di mere potenze che chiunque di noi può riconoscere dentro di sé. Sono forze dello spirito o della carne che danno un senso a ciò che l’uomo sente o fa. Così, in piena libertà, lo stesso Alberti può scegliere se accoglierli od opporvi resistenza, ma deve ammettere che, con tutta la prepotenza di ciò che è reale, essi esistono, e la loro forza egli non può assolutamente negare. Eppure fin dalla loro origine essi ci sono (e gli sono) oscuri. E anche se qualcuno li ha paragonati agli angeli rappresentati nell’arte catalana primitiva, essi non possiedono peculiari qualità cristiane e le loro attività non sono simili a quelle che associamo agli angeli buoni o cattivi. Tuttavia possiamo capire perché Alberti li utilizza: essi sono simboli di potenze che sfuggono al controllo umano, ma pertengono strettamente ai mutevoli e oscuri segreti della natura. Le attività di questi angeli “altri” e le loro diverse “carte d’identità” stilate nella sua vita da Alberti ci vengono trasmessi dal poeta attraverso una ricchezza di immagini stupendamente significative. E tali immagini non solo possiedono una sorprendente attrazione visuale, ma di più: esse recano in sé una grande e sublime forza di suggestione, racchiusa come una preziosa perla nel minimo numero possibile di parole. Si può dire con certezza che in “Sobre los ángeles”, Alberti riesce complessivamente a mostrare come un’esperienza che pareva essere deprimente e
    devitalizzante può alla fin fine trasformarsi in alta poesia. Senza dubbio un ruolo primario, in questo, ha lo spirito combattivo che Alberti dimostra nella sua lotta contro le circostanze, ma un ruolo niente affatto secondario ha il suo magistrale dominio di una tecnica moderna qual era il surrealismo, così come in gli artisti spagnoli dell’epoca avevano saputo trasformarlo, rifacendolo proprio. A questo proposito molti studiosi sono concordi nel sostenere che se questa esperienza fosse stata espressa in una forma più regolare e armoniosa, più “classica”, rispetto alle “anarchie” suggerite dall’arte surrealista, essa avrebbe perduto le sue qualità più essenziali. Proprio perché è tanto caotica e tanto devastatrice, questa esperienza, nella sua terribilità, s’innesta in modo perfetto entro un’arte che corrisponde esattamente a quegli stati disordinati dello spirito e dell’anima che attengono all’uomo, quando i tempi in cui vive sono violenti, drammatici, disumanizzanti. E in questo senso, rispetto noi e alla nostra epoca, li definirei “maledettamente vicini”.

    Antonino Caponnetto

    RispondiElimina
  2. L'angelo simboleggia sempre un "dire nuovo" nel già esistente ed è questa anche la funzione dell'arte.Della poetica molto forte di Rafael Alberti,si condivide subito l'estensione della fisicità della parola nella fisicità del pensiero,come se ci fosse un nesso incontrastabile tra cose.Forse,in questo modo.l'autore abilità una personalità contro il dolore e le sue sfide più onerose.Colpisce l'immagine del cielo che lo fugge,lasciando presagire che a quel punto,tutto viene meno ma fortemente combattuto,grazie all'immedesimazione intima del caso,delle immagini come coreografie dell'esistenza.In tutto questo si ostina qualcosa di malvagio,ma quest'ultimo è solo il tempo,così come avviene e distoglie l'uomo dall'ingenuità pulita degli angeli custodi della tradizione.

    RispondiElimina